Mirada profesional sobre las fuentes de OMEGA-3 que compiten con la chía: La linaza y el aceite de pescado:
La cantidad de trabajos científicos informando acerca de las ventajas nutricionales de la chía, sobre las otras fuentes de OMEGA-3 y la comercialización de productos que la incluyen, están creciendo rápidamente alrededor del mundo.
De todas las fuentes de ácido grasos OMEGA-3, sólo la linaza y la chía tienen su origen en cultivos agrícolas. Ambas son especies vegetales con la mayor concentración de ácido graso alfa-linolénico conocida hasta la fecha. Estas semillas, fuentes de OMEGA-3, a menudo se consumen molidas como ingrediente alimenticio, o en forma natural como suplemento dietético.
Las otras dos fuentes disponibles son de origen marino: Las algas y el aceite de pescado. Ambas fuentes contienen ácidos grasos OMEGA-3 de cadena larga, DHA, y DHA y EPA respectivamente . Al comparar la composición del aceite de las cuatro fuentes, se puede ver que las terrestres tienen un contenido mucho mayor de OMEGA-3 que las de origen marino.
Las fuentes terrestres de OMEGA-3 muestran una ventaja muy importante sobre las fuentes de algas y pescado, debido a que contienen una cantidad de ácidos grasos saturados (miristico, palmítico y esteárico) significativamente inferior. El aceite de chía tiene un contenido de ácidos grasos saturados 2.8 y 5.1 veces menor que el aceite de menhaden (especie de róbalo) y de algas respectivamente. Al comparar sólo el contenido total de ácidos grasos, la chía tiene 3.3 y 7.1 veces menos cantidad que el aceite de menhaden y el de algas respectivamente.
Otra consideración importante acerca de los aceites de pescado es que contienen colesterol puesto que son productos animales. Las cantidades varían con las especies. Por ejemplo, el contenido de colesterol de 100 gramos de aceite de sardina es de 710 mg, de aceite de salmón, 485 mg, de aceite de menhaden, 521 mg, de aceite de arenque, 766 mg y de aceite de hígado de bacalao, 570 mg. (Unites States Department of Agriculture, 1999). Esto es importante, considerando que la chía, la linaza y las algas no contienen colesterol porque son especies vegetales.
Los efectos benéficos del pescado graso han recibido mucha atención. Sin embargo, los ácidos grasos EPA y DHA se oxidan más rápidamente que los ácidos linoléico, alfa-linolénico y arachidónico, y se convierten en productos de oxidación tóxicos.
Las semillas de chía contienen una cantidad de compuestos con potente actividad antioxidante: Miricetina, quercetina, kaemperol, y ácido caféico. Estos compuestos son antioxidantes primarios y sinérgicos y contribuyen a la fuerte actividad antioxidante de la chía como fuente de OMEGA-3, eliminando la necesidad de recurrir a antioxidantes artificiales como las vitaminas. El problema de ingerir insuficientes antioxidantes desaparece con una mayor cantidad de ácido graso alfa-linolénico de origen vegetal, lo que genera otra ventaja sobre los ácidos grasos OMEGA-3 provenientes de productos de pescados y algas (Simopoulos, 1999).
Otro inconveniente que suscita la recomendación de aumentar las cantidades de EPA como fuente de ácidos grasos OMEGA-3, son los posibles efectos inmunológicos adversos que provocan un consumo excesivo. |